
XOCHIPILLI
"Principe de las Flores"
CANTO DE XOCHIPILLI
En el campo del juego de pelota
bellamente canta el Faisán precioso:
le corresponde el Dios del Maíz.
Ya canta nuestro amigo: canta el Faisán precioso;
en el crepúsculo, el rojo Dios del Maíz.
Sólo ha de oír mi canto el Dueño del anochecer,
el que tiene pintura de divino muslo:
sólo ha de oír mi canto el Terrestre Dragón.
Ea, ea: doy mi mandato a los sacerdotes de la mansión de Tláloc:
ea, ea: a los sacerdotes de la mansión de Tláloc doy mi mandato.
He llegado al sitio donde se dividen los caminos:
yo, Dios del Maíz, ¿a dónde iré?, ¿qué camino he de seguir?
Ea, ea, sacerdotes de la mansión de Tláloc, dioses de la lluvia.*
*Tomado del libro "Poesía indigena de la Altiplanicie". Edt. BEU-UNAM, No.11, p.19.


"Las revoluciones artísticas no pueden cambiar la sociedad. Pero tampoco se trata de renuncias a esas revoluciones ni retroceder en la vía de ellas para tratar de hallar la comunicación perdida mediante una simplificación o vulgarización de los medios de expresión. Si así lo hiciera, la vanguardia se negaría a sí misma y se haría complice del decadentismo. Lo que ha de ser cambiado revolucionariamente para el reducto humano, creador del arte, se extienda es la estructura social misma."